domingo, abril 01, 2007

~Tenemos toda una vida para sentirnos joven~

Lo mejor de todo es ser niño, lo segundo mejor es no olvidar ser niño.
Este es una recopilación de lo inquieta que soy (solo a veces)

Apto para toda edad =)

Viejas Esperanzas

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viernes, marzo 30, 2007

~Algo quizás~

Soy la oportunista aquí, me aprovecho de un beso culpable, de esos que son más desubicados que arrebatarlos en misa. Absurdo, pero me fío tanto en tus ojos y tus manos. Porque camino, camino descalza por el asfalto y renacen de mis pasos pequeñas flores de colores entre las grietas. Mira aquí dentro de mi banano, solo llevo bolsas con semillas para crear con ellas un jardín grande y hermoso para ti, todo verde, porque verde te quiero verde. Permíteme regalarte una y mil lunas nuevas, permíteme permanecer en silencio cuando no sepa qué decir mientras yo quede plasmada mirando cómo vuelcas y tornas de color todo lo que tocas. Un empeño de dulzura, yo seguiré siendo niña y tú siempre joven, de sonrisas permanentes y ojos brillantes, donde la única vez que los veré húmedos será cuando nos besemos bajo la lluvia abrazados bajo la estación de los locos. Me aventuro a desafiar al viento, beneficiarme cuando se atreva a desordenar tu pelo para yo volverlo a su lugar (o hacia otro), con suspiros largos, locuras y respetos.

~Regreso~

Hola
ha pasado el tiempo, sí, pero yo regreso para quedarme (como algunos dicen).
Les dejo este video que realice, espero que por favor, todo aquel que lo vea deje alguna opinión.

Muchas gracias
Celesta

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sábado, diciembre 09, 2006

~Al que pisa línea se le destroza el mundo~

Éramos ella, yo y el asfalto. Con Laurita jugábamos en la vereda a no pisar líneas. Saltábamos de aquí para allá, de allá para acá. Teníamos tanta vitalidad juntas, sobretodo cuando llego ese nuevo niño a la villa. Como no se animaba a acercarse a nosotras, con Laurita reíamos cada vez mas fuerte, saltábamos cada vez mas alto, pisábamos menos líneas que antes, e incluso Laurita comenzó a jugar con vestido cada vez mas seguido, todo esto para captar su atención. “Laurita, se te ven los calzones” le decía yo, “no me los miris poh” contestaba ella. Yo en cambio, ya no jugaba con mis “cachirulos” a cada lado de mis orejas, un cintillo rosa era la solución para mis pelitos rebeldes en el rostro, cosa que el niño ese notara mi largo pelo liso que brillaba con el sol, ah! y también con la luz artificial, estando suelto en perpetua movilidad con el viento y mis movimientos ágiles. Y bueno, con Laurita lo logramos después de tanto esfuerzo, porque las dos odiábamos usar vestido ya que se nos veían los dibujitos de nuestra ropa interior y llevar el pelo suelto pues se nos pegaban los piojos de las otras niñitas con quienes compartíamos la tarde, cuando llegábamos del trabajo y tomábamos el te juntas con nuestros hijos (exacto, de esa misma forma que te inspira la sociedad). Un día el niño nos invito a las dos a su casa, y salimos a su patio... solo los valientes nos atrevíamos a jugar a no pisar línea en ese terreno tan inhóspito plasmado en líneas por todas partes. “Oye Pato, parece que en tu pato hubieron muchos terremotos” le comente una vez. Y entonces éramos él, ella, yo y el asfalto. Recuerdo perfectamente como todo comenzó. Los tres en el pato de Pato, brincos por todas partes, los tres riendo alegremente y con agite, pero ellos, ellos solo creían que eran los dos... ¿y yo no estaba en el juego? Se miraban a los ojos, se empujaban solo entre ellos, él le levantaba la falda, él solo la botaba a ella, se topaban en cada parte del asfalto, se tocaban con sus cuerpos, y yo, yo no di mas con tanta angustia, di un paso en falso y caí... caí tan fuerte que llore y quería a mi mamá o a mi papá. ÉL a notar mi dolor (que solo pensaba que era por la rodilla que me sangraba), me toco el pelo, lo quito de mi cara, me apretó una mejilla y me dijo que no fuera llorona, que con povidona, un parche curita y un besito de su mamá se me iba a pasar pronto el dolor. “¡Mami, mami ven! la Loro piso línea y le sale sangre de la rodilla!”. Pero me sentía tan bien, me sentía tan bien porque me presto importancia, preocupación, cuidado, regaño, me presto a su mamá mientras los tres (la tía, Laurita y Pato) me cantaba sana, sana, potito de rana, si no sana hoy sanara mañana. Cuando Pato se contagio de la peste que se propagaba en su jardín, yo le di muchos besitos en sus cachetitos de azúcar (en realidad era sabor a leche, porque cuando aprendió a tomarla en taza le quedaba un gran bigote blanco que limpiaba con la palma de su mano removiéndola por casi toda su cara) y le cantaba, sana, sana potito de rana, pero el muy gracioso se paraba de la cama y me decía “no tengo potito de rana, mira, mira” mostrándome sus nalga, “oye si así es la canción” le decía yo. Me gustaba, me gustaba tanto que ya tenía pensado casarme con él y que Laurita fuese la madrina de nuestro primer bebe. Demoro bastante su recuperación, fue tan duro para Laurita y para mi que teníamos consideradas todas las veces en que Pato había pisado línea; al parecer se le había destrozado el mundo para él y para nosotras. Prácticamente me distancie de ellos por el motivo crucial en que me percate que en realidad, jugar a “el papá y la mamá” se lo estaban tomando en serio. Fue así. Estábamos jugando en la villa, no en el pato de Pato porque estuvo tanto tiempo encerrado en su casa que quería estar en la calle, y en ese terreno yo era la sobresaliente del salta, brinca, salta que las líneas todo el mundo te lo aplasta, donde tuve tantas tardes de entrenamiento junto a Laurita. “Al que pise línea se le destroza el mundo y tendrá cien guaguas con bigote”, dijo alguno de nosotros tres. Y fue así como comenzamos el juego... “no quiero que se me destroce el mundo, no me podré casar con el Pato, y la Laurita no será la madrina de nuestro primer bebe que no tendrá bigote” pensaba mientras jugueteábamos. Y entonces alcé la mirada para transmitirle mi apego y sonrisa a Laurita (que por cierto, me faltaban las dos paletas de leche por donde me encantaba sacar la lengua), queriendo demostrarle lo bien que lo pasaba con los tres, sobretodo con ella, que la quería mucho y que esperaba nunca separarme de ella, pero al verlos saltando tomados de las manos, me quede tan perpleja que no atine a nada, ni a llorar, si a decir bolaca, ni correr, ni separarlos, ni alegar porque así no es el juego... nada, absolutamente nada. Hasta que entonces me dicen que ya están cansados de jugar siempre a lo mismo, que les gustaba jugar al papá y la mamá y que yo era la hija, que yo nunca perdía que por eso me gustaba el “si pisas línea se te destroza el mundo”, que nunca se me destrozaba el mundo, que estaban artos de que siempre solo a ellos se les destrozara el mundo, y otras cosas... “Chiquillos, no quiero jugar más yo tampoco, ni a esto ni al papá y la mamá” y me fui y no volvimos a ser nunca mas los tres. Ellos se gustaban y no me lo habían dicho. Corrí a casa pisando todas las líneas posibles, Sin duda que al pisar línea se me destrozo el mundo, sí que se me destrozo el mundo. En verdad, se me había destrozado completamente el mundo.

viernes, diciembre 01, 2006

~Tesis~

Había una vez una princesa que vivía en un palacio muy grande. El día en que cumplía 13 años, le hicieron una fiesta con trapecistas, magos, payasos; pero la princesa se aburría, entonces apareció un enano muy feo que daba brincos y hacia piruetas en el aire. -Sigue saltando, por favor- dijo la princesa, pero el enano ya no podía más. La princesa se puso triste y se largo a sus aposentos. Al rato el enano se fue a buscarla, convencido de que ella se iría a vivir con él al bosque. -Ella no es feliz aquí- pensaba el enano -yo la cuidare y la are reír siempre-. El enano recorrió el palacio buscando la habitación de la princesa, pero al llegar a uno de los salones vio algo horrible, entre él había un monstruo con ojos torcidos y sanguinolentos, con las manos peludas y los pies enormes. El enano quiso morirse cuando se dio cuenta de que era él mismo reflejado en un espejo. En ese momento entro la princesa con su sequito. -Ah! estas ahí, qué bien, baila otra vez para mi por favor-. Pero el enano estaba tirado en el suelo y no se movía. El medico de la corteza se fue a él y le tomo el pulso. -Ya no bailara más para voz, princesa- le dijo.
-¿Por qué?
-Porque se le ah roto el corazón.

Y la princesa contesto: -Ya ahora en adelante, que todos los que vengan a palacio que no tengan corazón.

sábado, noviembre 11, 2006

~Sin remordimientos~

Ahora que lo sé, me imagino que en tu cuarto debe colgar a la puerta la infaltable ampolleta alumbrando a rojo. Siento unos deseos enormes de invadir tu privacidad ahora mismo viéndote estando con lo que era mío, descifrar tus movimientos y notar cada vez mas que lo que te iría a decir es lo correcto. Pero antes, deseo entrar a tu casa con paso rápido, sentir lastima de tus propios padres y acercarme a tu ampolleta colorada y a tu puerta, patearla y que te asustes tanto al verme ingresar haciéndote saltar, saliéndose de tu interior lo de ese hombre, que era mío, y tú cayendo al suelo, ver como rebotas y se te destroza la cara de espanto al verme y verte en ese estado, respirar ese ambiente caluroso que compartes con ese y tener que peinarte a tirones para mirarte a los ojos, escupir tu cara y gritarte, gritarte tan fuerte para que todos lo sepan, que fuiste la peor amiga y la que amaba, cuando hayas llorado lo suficiente para mi y me digas “basta”, yo me iría, antes de eso te lo diría sin remordimiento ni arrepentimiento alguno: “!puta, puta, puta ramera, puta, te odio, te odio, puta maraca, perra, puta, muérete conchaetumare, muérete maricona, puta, puta culiá, yo te amaba, no te lo perdonare nunca por puta, puta ramera, puta, muérete!”, pero antes tomar el primer taxi que pase por mi casa simulando que no me ocurre nada, pedirle al chofer que suba el volumen de la canción que la radio tocaría, y si me la sé abrir la ventana, sacar un poco mi cabeza, tomar aire y cantarle bien fuerte a los rostros borrosos de esos cuerpos que no vería nítidos por mis lagrimas y la velocidad con la que pasaríamos velozmente para bajarme en tu calle y caminar un poco antes de llagar a tu casa, pero antes pensar lo que impulsivamente aria para asfixiarte por dentro y exprimir en ti todas esas palabras sucias que eh aprendido en el tv, en la calle, contigo e internet, incluso mucho antes de eso trataría de averiguar una y otra vez con quién hablo, aunque esa voz anónima me diga que eso no importa, luego colgar el teléfono de mi pieza, llorar un poco, preguntarme algunas cosas y mojarme la cara, pero mucho, mucho antes mostrarte que estoy molesta y dolida por ser la ultima en enterarme lo de tu embarazo que en ese mismo día yo sabría momentos después de entregarte mi parte de matrimonio, pero antes de esto pasear un rato sentarnos en un café, conversar y darnos nuestro ultimo abrazo.

miércoles, noviembre 08, 2006

~¿Qué, como dijo? ~

Dos amigos deciden juntarse en un restorante para la coerción de uno de ellos que era director de teatro hacia otro que era escritor de guiones de cine, acerca de recabar el primero al otro que escribiera una historia relatando las ideas que aquel actor frustrado tenia en mente queriendo realizar su primera filmación a cambio de que este, malintencionado, seguiría tácito con aquella visión que tuvo unos pocos años atrás viendo a la desvergonzada y coqueta hijastra con aquel conocido guionista, su padrastro bajarse del árbol mas verde y frondoso (díctese a los viejos verdes) del parque a media noche.

En un principio Lorenzo, el director, acusaría a su amigo de cometer estupro –pero no cabe olvidar que la jovencita tenia lo que ella misma quería y se proponía, nadie, absolutamente nadie la obligaba a algo ni mucho menos su propia madre Martina, pues ya a su corta edad de 17 años tenia experiencia en relaciones de conferencia , unos grandes senos que se lograban apreciar desde la abertura de todas sus poleras que tenían escote, unas largas piernas mostradas desde el principio de su esplendor, una mediana cinturita, largas uñas pintadas en un rojo intenso, inmensas pestañas postizas (que Lorenzo experimentaría en su pecho causándole cosquillas un tiempo mas tarde, cuando ella tuviese más “noción” de las cosas que hacia, a los 18 años de edad), largo cabello ondulado llegándole a sus muslos que era visiblemente teñido y cambiado de color en cada temporada-, pero prefirió decretar el asunto prorrogándolo por el paso del tiempo quedando los dos alunícenos en que en alguna necesidad del director, el guionista Alfonso, haría intervicto para quedar a mano. Además Lorenzo prefería cien mil veces ser nombrado como persona ingeniosa por una equidad que por injuria, pues Martina amaba tanto a su hija y a su pareja que no le creería a Lorenzo ni una sola palabra, ya que su niñita no es como lo dicta la gente y Alfonso era su media naranja siendo incapaz de cometer pecado tan grande de meterse con otras mujeres.

A si que Lorenzo quedaría impune ante los tres. A Alfonso podría usurparle las ideas para sus grandes y prestigiadas obras, seguir en contacto con Martina que había sido su gran amor en la vida ocupando con ella los peculios propios de él, como cuando tenían sexo en su hermoso Cadillac rojo brillante o en la pequeña y cómoda casa ubicada en una hermosa playa desierta –es que Lorenzo necesitaba un lugar donde distraerse y poder concentrarse con sus ideas para su trabajo, y además aprovechaba que la hija salio casi, casi igualita a su madre, “tal palo, tal astilla”, y ellas eran sus musas- , y con la pequeña gran mujer-hija de Martina sentir una y otra vez más ese cosquilleo en su pecho mientras ella le rozaba sus grandes pestañas postizas en cada pestañeo, mientras dormían acurrucados luego de tener sexo unas dos o tres veces al mes.

Claro que Lorenzo no era nada de tonto, pues si había llegado tan lejos era por la capacidad de su ingenio e imaginación, fue así como citó a los tres, uno por uno al teatro donde él exponía sus obras y casualmente en ese periodo trataba de la discusión entre un violador de leyes y el magistrado. Como comprenderán la escenografía portaba un estrado en que él guardaría silencio solo si cada uno le seguía o el amén al pie de la letra así eximiéndose de problemas que Lorenzo les podría causar, dejando comodato alguna cosa que le interesase de los otros tres, claro que nada perverso como hurtarles, trabando la hermosa casa que la familia tenia por visar papales –pues el director tenia muy buenos contactos- o algo por el estilo. Solo esto era algo así como una malversación, en que Lorenzo podía usufructuar algunas cosas sin mala intención. Entonces en esa misma escenografía él se hacia pasar por juez –no pasar por alto que estaba algo tocadito de la cabeza- y daba su propio veredicto a las situaciones por acto de estatuto.

-Querido amigo Alfonso –dijo Lorenzo-, ya sabes que he estado muy ocupado con la obra que estoy exponiendo y…

-Si, como olvidar la escenografía –lo interrumpió Alfonso-.

-Tienes toda la razón, y bueno, en cuanto termine con esta expongo la otra y ya no tendré mas trabajo, no tengo mas contrato, y tú sabes que me gusta lo que hago, pero no he tenido tiempo no eh tenido tiempo y quiero que me escribas un guión sobre…

-Ja! Sabía que me citabas para pedirme algo.

-Oh por favor… es solo que no eh podido concentrarme con tanto ajetreo.

-Dime rápido y de una vez de qué quieres que trate.

-Quiero llevar mi obra a la pantalla grande, pero a esta inclúyele el acto de abolir para ayudar el culpable, ya que era amigo del juez haciendo que se concluya en mancomunar con otro.

-Eso es todo? - con una ceja en alto-.

-Si eso es todo.

-Entonces nos vemos –y se paro de la mesa, sin despedirse amistosamente como cuando eran unos jóvenes, unos jóvenes mejores amigos-.


La profe dio el vocablo, y debíamos realizas un cuento.

sábado, noviembre 04, 2006

~Relación de la sociedad con el planteamiento de Sigmund Freud acerca del Yo, Súper yo y Ello~

Vivimos introducidos en una sociedad la cual desde pequeños se nos inculca la obligación de pensar en nuestro futuro, sin dejarnos de esta forma disfrutar del presente algunos de nuestros deseos y pulsiones más ocultos, donde se nos prohíbe saborear más dulces de la cuenta porque terminaremos, tal vez, con dolor al estomago; donde se nos prohíbe desplazarnos dentro de casa a pies descalzos porque terminaremos, quizás, con gripe por días; donde no podemos acariciar a cualquier perro vagabundo porque terminaremos, a lo mejor, con el cuerpo lleno de ronchas por las pulgas pegadas, inculcándonos así desde lo más remoto de algo que puede ser cotidiano, las experiencias de los adultos, o más bien, sus miedos y traumas creyendo que porque a ellos le pasaron cuando niños, a nosotros nos tiene que ocurrir de igual forma, menor o peor que ellos por estar pasando en aquella etapa. Vivimos en una sociedad donde desde el inicio de llegar a ser un nuevo miembro de nuestra propia familia se nos inculcan represiones contra nuestras propias aspiraciones más deseadas, producto de una buena convivencia entre la casa donde habitamos y luego, ya mas crecidos, en la sociedad donde nos involucraremos y seremos participes de esta de una u otra forma. Vivimos en una sociedad en donde los egoístas no nos dejan llorar en publico, por ser algo “fuera de lo normal” porque aparecerán otros para consolarnos con palabras livianas (tontos, las realidad es mucho mas dura), pues lo normal de todo esto es vivir o serios, o con una sonrisa de oreja a oreja, o con rostros refunfuñados y dolores de cabeza (consumiendo Tapsin, o Aspirina una vez al día… sí, eso es lo corriente y lo habitualmente aceptado), lo normal no es andar triste por la vida, ooh no señor!, estamos en una sociedad donde en colegios cristianos nos dicen “vienes para servir a otros, no a ti mismo” haciéndonos creer que realizando esto al pie de la letra es del todo reconfortante, olvidando o más bien, no sabiendo que primero hay que partir por uno mismo, con la apasionante aventura de ser personas, con parar de correr, tomar aire por un momento y decirnos “hey, ¿qué pasa por ahí dentro?” y percatarnos por fin de nuestras victorias personales, tocarnos espiritualmente y decirnos “soy una persona que llora a veces, que siente, que ríe, que ama”. Vivimos en una sociedad en que se duerme y despierta por el trabajo, en lo que ejercemos por obtener dinero, “victorias públicas” algunos les llaman, en donde se cree que entre más cosas materiales se conquisten, más persona se ha logrado ser que el resto, donde nos gobierna la pereza, donde no sembramos árboles para que le den sombra a los que vienen, inculcándonos los miedos y traumas de las generaciones adultas, las dominantes para las jóvenes, basándonos en cada acto, incluso, pensamiento que tenemos, en el principio de la realidad, esa realidad que nos somete nuestro “súper yo” basado en los miedos y traumas que aprendidos a conllevar desde pequeños para vivir y disfrutar en convivencia plena inmortalizados en un grupo de reglas que nos dictan esta concurrencia de cerebros qué es lo bueno y qué es lo malo, agradeciendo de alguna manera después de todo, que esta exista para no caer en el/la thánatos (muerte), como esa muerte en vida que cumplen los violadores, reos que son mirados en menos incluso rodeados de presos carcelarios, pues es algo demasiado feo e irracional desde días atrás hasta estos, nuestros propios días, en que el ser humano (animal racional) viva y sobreviva a partir de su “ello” , su propio principio de placer, donde nacen sus deseos y pulsiones más guardadas dentro de su ser (persona), aquellos que no se pudieron reprimir con el súper yo de cada persona, aquellos que cuando fueron pequeños no les inculcaron los miedos y traumas (valores) que lo hubiesen hecho una mejor personas para la sociedad. El humano no debe reducirse a sus pulsiones, las cuales sublima o reprime, sí debe actuar como sujeto activo y no pasivo ante los valores morales, ya que se obtienen basándose en mérito, y si no hay merito, no hay valores aprendidos. Es por esta razón que se crean los deberes, leyes y derechos humanos porque se reconoce que cada persona tiene una educación base desde la familia, pero se sabe de igual forma que no todas, por diversos motivos cumplen adecuadamente enseñándolos (su deber), a sí las personas crean una conciencia social de la “moral y las buenas costumbres”, y si no son cumplidas, el gobierno se encarga de disciplinarnos con sus, vuelvo a nombrar, deberes, leyes y derechos humanos apuntándolos con el dedo, para que esta sociedad, día a día, valla “surgiendo” un poco más. . .”un poco más”.

Eso es todo, gracias por leer.